El clima juega a favor del mango en Tambogrande

Tambogrande, Piura. “Este es el mango más grande que he visto en mi vida y mira que trabajo en este cultivo desde que era niño”, me comenta rebosante de alegría Luis Castillo mientras sostiene entre sus manos el inmenso fruto que su hija mayor acaba de encontrar entre uno de los árboles del fundo.
Para salir de dudas, Castillo pone el mango sobre una balanza electrónica y verifica su peso exacto: 1 kilo con 730 gramos. Luego se lo entrega a Anaïs, mi compañera de viaje. “Déjalo madurar y en unos 12 días podrás comerlo”, le dice Castillo a la joven geógrafa francesa, que no esperaba llevarse tremendo regalo de Piura.
El feliz hallazgo de la hija de Castillo que semanas más tarde el paladar de Anaïs podrá disfrutar a su regreso a Lima, bien puede ser considerado un símbolo del éxito de la presente campaña de mango en el valle San Lorenzo.
Como nunca, el clima frío en el bosque seco de Piura se ha mantenido en una época famosa por sus altas temperaturas y eso ha favorecido a los productores de mango con una campaña bastante más prolongada.
Normalmente, la campaña grande del mango en San Lorenzo comenzaba en noviembre y terminaba en enero, pero este año, el descenso de la temperatura en el valle ha provocado que el final de la cosecha se postergue hasta la primera quincena de marzo.
Los productores de mango están aprovechando este cambio en el clima para prolongar la temporada de cosecha y, de esta forma, ampliar sus exportaciones a Estados Unidos y Europa.
“Hay cambios en el clima y eso permite orientar las cosechas para alargar las campañas”, afirma Castillo, gerente de Consorcio Giorgio Mosoni Sociedad Agrícola, una empresa que tiene un fundo de 64 hectáreas en Tambogrande, 80 kilómetros al noreste de Piura.
El fundo capta las aguas del reservorio San Lorenzo y una apacible laguna donde crecen truchas y nadan patos la distingue de otros campos que operan en la zona. Habíamos llegado preparados para soportar el sol inclemente que por estos días dificulta el sueño a los piuranos, pero en vez de eso encontramos un clima templado y un cielo nublado que no se despejaría sino hasta cerca del mediodía.
“La temperatura en la noche está llegando aquí a los 22 grados, dos menos que el año pasado y dos grados es bastante”, comenta Castillo, un ingeniero trujillano que lleva tres años trabajando para los Mosoni Peronon, una familia italiana propietaria del 95 por ciento del fundo.
Castillo piensa que el cambio del clima no es un fenómeno eventual sino una tendencia que continuará en los próximos años y que también se viene observando en Piura y Trujillo.
Según el ingeniero, lo positivo del cambio es que permitirá a los agricultores del valle alargar por medio de podas y otras técnicas la temporada de cosecha hasta marzo o abril y asegurarse una ventana de exportación al mercado estadounidense bastante más grande que la actual.
En el caso de CGM, como se conoce a la empresa de los Monsoni por sus siglas, el cambio significará duplicar esta campaña sus exportaciones a 50 contenedores desde los 25 que despacharon el año pasado, aunque Castillo aclaró que la consecución de nuevos clientes europeos también ha contribuido a este incremento.
La empresa vende mango a las estadounidenses Panorama Produce y Central Produce, a las que desde este año se sumarán las alemanas OLG y Fruit.
Por cada caja de 4 kilos, CGM factura 3 dólares, pero el ingreso final suele ser más alto porque el precio en el mercado internacional casi siempre es más alto. En Europa, por ejemplo, los importadores pagan 7 euros por la jaba y en Estados Unidos 7 dólares.
“Algunas veces, cuando coinciden las ventanas de México y Ecuador, el precio internacional es menor y en ocasiones ha llegado a 2 dólares, pero este año Ecuador no exportó por problemas fitosanitarios y la ventana de México ya se acabó, por lo que es un buen año para los mangueros peruanos”, explica Castillo.
El agricultor no precisa el valor que exportarán este año, pero refiere que en cada contenedor caben 5.544 cajas, cada una de las cuales vale 3 dólares. Saque su cuenta.
ARROZ CON MANGO
Con la plaga de la mosca de la fruta controlada gracias a un agresivo programa de controles del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), la mayor dificultad a la que se enfrentan los productores de mango de Tambogrande es el ineficiente manejo del agua en un valle donde el cultivo predominante todavía es el arroz.
El arroz, un cultivo que consume bastante agua, ocupa 15 mil hectáreas en San Lorenzo frente a las 12 mil que ocupa el mango y 6 mil del limón.
De hecho, el valle y el reservorio se concibieron con fines frutícolas, sin embargo, los incentivos de precios dados por gobiernos anteriores propiciaron el incremento de las parcelas de arroz.
Castillo explica que con una capacidad útil de 160 mil millones de metros cúbicos, el agua del reservorio es suficiente en la medida que el cielo sea generoso con los agricultores en las épocas de avenidas. De lo contrario, se presentan dificultades por el mal estado de los canales.
“La infraestructura de riego tiene más de 40 años de uso y está deteriorada, no se han renovado las compuertas, embalses y repartidores, además de las inmoralidades cometidas por las juntas de usuarios”, dice Castillo aunque no precisa a cuáles se refiere.
El canal que conduce las aguas almacenadas por el reservorio San Lorenzo no está revestido y eso genera pérdidas por infiltración y evaporación.
Además, los productores no utilizan el riego por goteo sino el riego por gravedad, un flanco débil que Castillo atribuye a la poca promoción de esta técnica por parte del Ministerio de Agricultura y la fuerte inversión que su implementación demanda a los productores.
Pese a estas dificultades, CGM invertirá en riego presurizado dentro de unos dos años.
También se viene notando un cambio de mentalidad en el agricultor que permite ser optimista sobre el futuro de este valle.
“La tendencia es que las áreas de arroz disminuyan y las de mango aumenten. La tasa de crecimiento promedio anual del mango es 35 por ciento. Los arroceros se están dando cuenta que la rentabilidad es mucho mayor en el mango”, dijo.
Mientras que los arroceros reciben en este momento 80 soles por una fanega (138 kilos), los productores de mango perciben desde 0,22 a 0,32 centavos de dólar por kilo según el tamaño y la calidad de la fruta.
“CHAVIMOCHIC NUNCA NOS IGUALARÍA EN RENDIMIENTO”
“Sí se puede sembrar mango en Chavimochic, pero tendría que elegirse bien las áreas, detrás de pequeñas colinas que sirvan de cortina para la creación de un microclima, sin embargo, nunca igualaría el rendimiento y la calidad del mango de San Lorenzo”, afirmó Castillo.
Precisó que por su temperatura, calidad de luz y humedad relativa, San Lorenzo es el mejor lugar del Perú para sembrar mango, y eso fue apreciado por los italianos dueños de CGM, que hasta hace seis años sólo se dedicaban a la venta de maquinaria agrícola de las marcas John Deere y Same.
“El costo de producir mango en Chavimochic sería mucho más elevado que aquí por el control sanitario. Allá hay más enfermedades y, por lo tanto, mayor incidencia de plagas”, precisó.
Además, refirió que mientras los suelos de San Lorenzo son francoarenosos, los de Chavimochic son arenas francas. Esto significa que mientras que en el valle piurano, el 40 por ciento del suelo es arena y el resto se reparte entre limo y arcilla, en Chavimochic el 80 por ciento es arena.
26/01/2006
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